-¿A dónde vamos?-pregunté intrigada.
-Sígueme.-me cogió del brazo y me llevó con él.
Paramos en una calle donde había cinco restaurantes: uno que parecía muy sofisticado pero no lo era, un restaurante chino, uno italiano,un burger y otro en el que te daban raciones enanas y te cobraban un pastizal.
-Ven.-me llevó hacia el carísimo.
Cuando llegamos a la entrada le dije:
-¡Estás loco! ¡¿Tu sabes lo que vale esto?!
-Sí, por ti gastaría esto y más.-me dijo.
-Pero no me parece justo.-respondí.-Me gusta más este.
-¿En serio?
-Sí.-sonreí.
Entramos, fuimos al mostrador y pedimos:
-Hola buenas dos hamburguesas por favor.
-Está bien ¿Algo más?
-Sí una ración de patatas.-dijo Harry.
Nos dieron la comida. Nos sentamos junto a la puerta.
-Pensé que te iba a gustar más el otro restaurante.-dijo él mientras cogía una patata.
-Harry, soy una chica muy sencilla.
-Lo sé, pero prefería gastarme más dinero en ti.-respondió.
-No hace falta que demuestres que me quieres gastándote tus ahorros en mi.-dije mientras le cogía la mano.
-Lo sé.-dijo.-Pero pareces una chica tan sofisticada, tan... de porcelana.
-Pues no soy de porcelana.-reí de nuevo.-Soy una chica normal.
-Te adoro.
-No tanto como yo.-respondí.
Cuando acabamos de merendar decidimos ir al cine pero no caí en la cuenta de que iba con Harry. Uno de los cantantes de One Direction. Todo el mundo nos miraba. ¡Ni que nosotros fuésemos la película! Me harté y les tuve que gritar:
-¡Por el amor de Dios, dejad de mirarnos!
Harry se quedó en blanco y con la boca abierta. El acomodador nos tuvo que echar. Les habría montado un pollo pero no quería dejar en mal lugar a Harry.
-Lo siento Harry de verdad.-me disculpé.-Yo no quería...
-¡Que dices! ¡Si ha sido muy divertido!
-¿En serio?-me extrañé.
-¡Claro!-rió.-Hagas lo que hagas me encanta.
-Que alivio...
-No te preocupes mujer.
Después del cine fuimos a la cafetería "Giuseppe"
-¿Qué vas a pedir Ari?
-Pues un capuccino. ¿Tu?
-Mmm... un... ¡Espera! ¿Esos no son Louis y Afri?-los señaló.
-¡Sí que lo son! Ven.
Nos escondimos detrás de unas macetas gigantes con un árbol plantado dentro.
-¡Qué se besen, qué se besen, qué se besen!-susurró Harry
Reí.
-¡Vaya! Parece que te han hecho caso.
-Que bonito...-dijo.
Lo vi coger el móvil y marcar un número, no me dio tiempo a ver cual era. Después de unos segundo supe que era el de Louis, lo estaba llamando.
-Hola Louis.-dijo.
-Harry, ahora no puedo hablar.-respondió.
No pude aguantar la risa, pero me tapé la boca.
-¿Qué estás haciendo?-vaciló.
-Estoy con tu hermana.-dijo con un tono de no poder soportarlo más.
-¿Con mi hermana? ¿Y estás ocupado? Eso no me suena bien eh.-volvió a vacilar.
-No, no, no. No es eso.-reiteró.
-Ya claro...
-Tu quedaste con mi hermana ¿no?-preguntó.
-Sí.-contestó.
-Pues cuidadito. Te tengo vigilado.-pero lo que no sabía era que al que teníamos vigilado era nosotros a él.
-Bueno, estoy ocupado ahora mismo. Te llamo luego.-dijo Harry para dejarle con el comecoco todo el día.
Reímos los dos a carcajadas. Como nunca nos habíamos reído. Luego dimos un paseo por el centro comercial. Eran ya las diez y yo a las diez y media tendría que estar en casa:
-Cariño, por favor, ¿me acompañas a casa?
-¿Hacía falta preguntarlo?-respondió.
-Eres tan tierno.-lo besé.
Salimos del centro y fuimos hacia mi casa. Cuando llegamos Harry me dijo:
-¿Por qué no le preguntas a tu madre si te deja dormir en mi casa?
-Pero Harry, yo...
-Sólo a dormir.-sacó una preciosa sonrisa.-¿Por tan pervertido me tomas?
-No, no. De verdad que no.-me disculpé.-Pero ven conmigo que así se debilita más.
-Ni que fuese un pokemon.-suspiró.
-Venga, ven conmigo.-le pedí.
-Voy...-protestó.
Entre en casa y vi a mi madre sentada en el sofá viendo un programa de cotilleos. Como siempre.
-Mamá...
Se giró y nos vio a los dos.
-¡Hola!-se levantó de inmediato del sofá.-Buenas Harry cuanto tiempo sin verte. ¿Dame dos besos no?
Yo creo que él no sabía donde meterse. En ese momento yo creo que pensó: "Tierra trágame" Se puso como un tomate.
-Buenas señora.-le besó en la mano. Ante todo un buen caballero.
-Por favor, tutéame.
-Mamá, te quería preguntar una cosa.
-Dime cariño.-me dijo.
-¿Me puedo quedar en casa de Harry a dormir?
Se lo pensó pero luego contestó:
-Bueno, eres mayor de edad. Quédate, eso no me importa.-me guiñó el ojo y Harry se puso de nuevo colorado.
-Gracias mamá.-la abracé.-Bueno voy a coger pijama y ropa para mañana enseguida vuelvo.-subí a mi habitación y temí lo que pudiera pasar mientras yo estaba arriba así que hice la maleta todo lo rápido que pude. Metí un pijama de verano, un pantalón vaquero verde, una camiseta de palabra de honor, una falda de vuelo amarillo fosforito y otra camisa de manga corta blanca, básica. Bajé enseguida, como ya había dicho. Harry estaba sentado en un sofá y mi madre en otro.
-¿Nos vamos?-dije.
-Por favor.-susurró él mientras se levantaba.
-Bueno, dormid bien.-dijo mi madre con un tono irónico.
Llegamos a su casa, quedaba un poco lejos de la mía así que como Harry no había traído su coche llamó a un taxi. Cuando vi aquella enorme casa me quedé asombrada, era enorme.
-¿Pasas?-me dijo mientras me cogía de la mano.
-Por supuesto.-cuanto más me acercaba a esa casa más grande me parecía. Tenía miedo de perderme en ella y parecer tonta.
Entramos en la casa.
-Sígueme.-me dijo.
Me llevó hasta una habitación con una cama enorme, mesillas a los lados y una televisión de plasma enorme empotrada a la pared.
-Guau.-dije mientras le echaba un vistazo a toda la habitación.
-¿Te gusta?-me preguntó mientras dejaba mi maleta en una esquina.
-Me encanta.
-¿Quieres cenar? ¿Te preparo algo?-me preguntó.
-¡No! Estoy llena gracias.-le agradecí.-Oye. ¿Dónde está el baño? Es que me quiero poner el pijama.
-Allí.-me indicó una puerta de madera.
Entré con mi pijama rosa con una hipopótamo dibujado. Como era de esperar el baño también era enorme. Tenía hasta un jacuzzi. Me cambié y salí de allí.
-¿Tu no te pones el pijama?-pregunté.
-Verás... Yo duermo desnudo, pero hoy dormiré en calzoncillos. ¿Te importa?
-¡No tranquilo! Es tu casa.-reí, la verdad es que me daba igual.
Se puso su "pijama". Era tan perfecto. Después se metió en cama:
-¿Vienes?
-Sí.
-¿Quieres poner la tele?-me preguntó.
-No, estoy muy cansada. Yo me voy a dormir ya.
-Buenas noches mi amor.-me dio un beso en la mejilla y se dio media vuelta para seguir durmiendo.
Yo no daba dormido así que le pregunté:
-Cari
-Dime mi amor.-contestó.
-¿Te puedo andar en los rizos?
-Eso no se pregunta mujer.-respondió.
Empecé a andarle en los rizos y al poco tiempo me quedé dormida. La verdad es que me tranquilizaba mucho.

No hay comentarios:
Publicar un comentario