-¿A dónde vamos?-le pregunté intrigada.
-Es una sorpresa.-contestó.
Por el camino en el que me llevaba parecía que íbamos a su casa. Y así era. Me sorprendió mucho. Era algo extraño pero de momento me gustaba la idea. Cuando entramos en la casa me dijo:
-Siéntate en el sofá del salón. Cuando acabe te aviso.
-Vale.-mientras tanto me puse a andar con el móvil.
Oí como le decía algo a Gladis:
-Gladis. Ya puedes irte a casa.
-Pero señorito Styles aún queda por hacer la cena.
-No se preocupe ya la hago yo.-contestó.
Que bonito. Me iba a hacer la cena. Yo no sabía si sabía cocinar. Pero me tenía muy intrigada. Me fijé en que cada dos por tres iba del comedor a la cocina, de la cocina al comedor. Estaba muy gracioso. Tenía puesto un mandil y una redecilla en el pelo. No pude evitar reírme. Estaba muy gracioso. Una hora y media después vino hasta el salón. Me tapó los ojos y me dijo:
-¿Quién soy?
-No sé. ¿Brad Pitt?-bromeé.
Me quitó las manos de los ojos, me cogió del brazo y me llevó al comedor. Había puesto la mesa. Puso un mantel rojo burdeos, un candelabro para tres velas plateado y una vajilla preciosa. Encendió las velas. Obviamente ya se había cambiado y se había puesto un traje con una de sus tantas pajaritas. Cogió la silla y me dijo que me sentase. Mientras tanto fue a por el primer plato. Mientras lo dejaba en la mesa dijo:
-Espero que te guste lo he hecho con todo mi amor.
-Pero... ¿Qué es esto?
-Pato a la naranja.-contestó.
-¿¡En serio lo has hecho tu!?-dije, muy, muy sorprendida.
-Sí.-hecho una pequeña sonrisa.
Puse los ojos como platos. Tenía una pinta... Me echó un cacho en el plato y unas pocas de patatas. Estaba buenísimo.
-¿Te gusta?-me preguntó impaciente.
-No.-dije.
-¿Ah no?-puso cara de tristeza.
-No.-vacilé.-¡Me encanta!
El segundo plato eran espaguetis a la carbonara. Únicamente puso un plato grande en el medio de la mesa.
-¿Sólo un plato?-pregunté.
-¿Nunca has visto "La dama y el vagabundo"?
-Oh, ya lo entiendo.-le guiñé un ojo.
Empezamos a comer. Vi que un espagueti se resistía. Después me fije que a Harry también se le resistía. Así que me fui acercando hasta que nos besamos. Parecía todo como sacado de una película. Cuando acabamos trajo el postre. Pensé que iba a explotar. La comida estaba riquísima. Dude de si comer el postre pero cuando lo vi no pude aguantarme. En una copa de postres había puesto una bola de helado de vainilla. También puso cuatro cachitos de brownie, una pequeña cereza encima del helado y una pequeña capa de caramelo.
-Dios mío. Que rico está.-le dije.
-Gracias.-sonrió.
Después de la cena salimos al jardín. Nos tiramos encima de la hierba mientras mirábamos las estrellas. Nos miramos y nos besamos. De repente empezó a llover a chuzos, nos levantamos y, como habíamos hecho en la fiesta, empezamos a tirarnos barro mientras nos reíamos. Me lo pasaba de miedo con él. Después nos fuimos a duchar, uno en cada baño. Él no se atrevió a preguntarme si nos podíamos duchar juntos, se lo noté en la voz. Aún que si me lo hubiese preguntado le hubiera dicho que sí. Esa noche dormimos abrazados. Yo puse mi cabeza sobre su pecho mientras lo abrazaba y él me tocaba el pelo.

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